sábado, 10 de diciembre de 2016

cap 25


Mientras las Madres se iban a la oficina, solo se escuchaban latidos de corazón. Annie y Amy de vez en cuando se limpiaban las lagrimas, mientras sentían el sudor recorrer su cuerpo por el incomodo vestidito. Finalmente ambas monjas llegaron, con dos sillas, y 2 bandejas. Y maíz.
La directora Stanford, había leído el minucioso informe de cada castigo y cada elección. De ahí era fácil concluir que castigo odiaba mas cada pupila. Obviamente el que menos elegian. Rhonda y Jessica solo elegian castigos corporales. En cambio a las gemelas, era un poco confuso. A veces elegian nalgadas, a veces rincón, y no mostraban una preferencia por ninguno. Ortiz remarco su comportamiento infantil, lo difícil que era para ambas permanecer en el rincón quietas, y lo sensibles que eran sus colas. La directora, rápidamente reconocio que para dos chicas de su edad, tenían apariencia de niñas y esto seguramente generaba burlas de sus compañeras. Basandose en los informes, la directora eligio un castigo para cada una de las pupilas.
Primero, a Rhonda, la llevo hasta la pared mas alejada de la habitacion. La bandeja la lleno de Maiz, y la obligo a arrodillarse en el. El maíz se incrustaba en las rodillas de Rhonda, mientras ella tomaba sus brazos, obligándola a poner las manos en su cabeza. Tomo una moneda, y moviendo su cabeza, la obligo a poner la nariz contra la moneda.
- Se cae la moneda y te quedas mas tiempo. Piensa en todo lo que hiciste. –
Palabras crueles, sin duda, para una persona que ha hecho tantas cosas.
Luego fue el turno de Jessica, quien nerviosa esperaba.
- A ti que te gusta tanto jugar a rebelarte, vamos a darte un castigo ejemplar.
Nuevamente, lleno la bandeja de maíz, obligándola a arrodillarse.
- Estira tus brazos. – Le ordeno. Jessica no se animo a desafiar a la voz autoritaria. Ella puso una biblia en cada una de sus manos y otra en su cabeza. Luego le dio ordenes precisas a Ortiz.
Alzo su vestido, exhibiendo su trasero y la dejo ahí posicionada, viendo al pasillo, donde estaban las otras 4 chicas. La situación era totalmente humillante para ella. Pero la directora daba tanto miedo como para que jessica lo soporte sin chistar.
- Ortiz, tu te encargaras de ella. Debera rezar 20 padres nuestros como penitencia. Si baja los brazos, dale un fuerte azote con la vara y hazla contar de vuelta, si se cae una biblia también. Y asegúrate de que agradesca cada azote. Jessica, cuando te corrijan diras “Gracias por corregirme Madre Ortiz” y comenzaras de cero. ¿Supongo que podras con solo 20 padres nuestros no es asi?
- S-Si… Ahh…
- Entonces empieza. Madre Ortiz, si no agradece su disciplina, la azotas de vuelta.
Jessica comenzó a rezar con dificultad. Pero el Maiz dolia como el demonio, mantener el equilibrio era dificilísimo, y sus brazos ya comenzaban a doler. No alcanzo a rezar el primer padre nuestro que sintió el primer doloroso azote.
-          Ayyy
-          Esas manos mas levantadas.
Jessica se tambaleo, y cuando iba a comenzar a rezar, sintió otro doloroso azote.
-          Y debes dar las gracias!!!
Jessica rápidamente se enfureció, pero conteniéndose respondió: Gracias por corregirme Madre Ortiz – Y continuo rezando.
Por ultimo, era el turno de las gemelas quienes temblaban de miedo. Stella y Stanford se sentaron en las sillas.
Stanford tubo muy en cuenta el historial de ambas. Mas que nada, el hecho de que tendían a hacer una lo que hace la otra. Y que al estar acostumbradas a ser castigadas juntas, podían resistir mas castigo.
-          Se bajan esos calzoncitos hasta la rodilla ya mismo!!
-          S-Si!!- Exclamaron ambas y temerosas lo hicieron.
-          Asi que andan desobedientes, flojas, caprichosas… se nota que aun son dos niñitas.
Naturalmente esto molesto a ambas, mientras Alice y Jessica intentaban disimular la gracia que les dio.
-          Por eso, van a ser castigadas como lo que son. Aun no son señoritas como para que se las pueda tratar como tales. Les vamos a dar unas buenas nalgadas como las niñas pequeñas que son y luego de eso se van al rincón. ¡¡Ahora se recuestan sobre nuestras piernas ya!! – Las regaño Stanford, igual que a unas niñas.
Avergonzadas ambas terminaron en las piernas de la directora de y de madre Ortiz. Ambas las dirigieron para que terminen, cara con cara, con algo de espacio para que no choquen sin querer. Eran tan pequeñas, que a duras penas alcanzaban a tocar el piso en puntas de pie. Si su cuerpo estaba demasiado inclinado hacia algún lado, pues sencillamente el otro ya no alcanzaba el piso.
Mariela, mientras observaba toda la situación, sentía una dolorosa excitación. Por dolorosa, me refiero al hecho de la culpa que le daba sentirse asi al ver a sus compañeras en esa situación.
Inmediatamente levantaron el vestido y la crinolina de las chicas, exhibiendo sus pequeños traseros, rojos por los azotes de la vara. Mariela sentía que se iba a desmayar al verlas.
“Es verdad… son muy pequeños. “ Penso la directora, al verle la cola a Annie, a quien tenia recostada en su regazo. Annie dio sus manos a Amy para que la contenga, y rápidamente comenzó la nalgueada. Las pobres chicas lloraron como bebes frente a sus dos compañeras, mientras las otras pupilas soportaban sus tediosos castigos también.
Fue una rápida y dolorosa nalgueada que dejo a ambas sollozando.
-          Ahora se paran y se van cada una a su rincón. Se quedan quietitas, con las manitos entrelazadas adelante, y su nariz entre las dos paredes. Bien derechitas. Veo que una sola se mueve, y vuelvo a nalguearlas. Y sin sobarse!- Ordeno.
Ambas chicas obedecieron, y con sus calzones en las rodillas, caminaron como pingüinos hasta el rincón.
Al principio, lloraron tranquilas, pero apenas se tranquilizaron, el aburrido rincón se volvió tedioso para ambas. Habia sido un dia demasiado extenuante para que Annie no se quede dormida y Amy rápidamente comenzó a sentirse inquieta.
-          Niñas, de vuelta, vengan aquí.
-          De vuelta???
-          Si!! Ya demostraron que son niñas que no pueden quedarse quietas en el rincón. Ahora no demuestren que no pueden obedecer cuando saben que se ganaron otro castigo. Vuelvan ya.
Resignadas, adoloridas y llorosas volvieron a su posición, para otra dolorosa nalgueada.
-          Fuiste tu?
-          Nooo… AYYYY…. -

El castigo, fue terrible para las 4. Jessica habrá rezado como 100 padres nuestros hasta que su castigo termino. Y las gemelas fueron 2 veces mas al rincón. Si una de las dos se movia y no se mantenía en perfecta posición, ambas eran castigadas de vuelta. Era una nalgueada rápida y dolorosa, a mano, de unos 50 azotes. Lo peor era la frustración y humillación de demostrarles que no podían cumplir un castigo ordenado. Cuando Rhonda volvió del rincón, también lloraba.
Finalmente había 2 chicas sollozando desconsoladamente, y 2 lagrimeando cuando la directora se fue.
-          Ya casi termina el dia chicas. – Dijo Ortiz, al ver como la mitad de su habitación había sido castigada.
-          Niñas, súbanse los calzones. Ahora hay que darle el informe a sus padres. – Ordeno Stella. Pero sintió empatía a ver las pobres chicas.
-          Vamos al baño… asi se arreglan y se lavan la cara. –

Las llevo ahí donde todas intentaron arreglarse. Fue difícil para las gemelas dejar de llorar. Finalmente, les dieron a ambas un vaso de agua para que se tranquilicen. Esperaron unos minutos para que las 6 se tranquilizen, antes de que las lleven para que le entreguen el informe a sus padres y la foto mensual.

2 comentarios:

  1. es precisamente ese tipo de castigos de las gemelas que me parece mas humillante

    ResponderEliminar
  2. oh no pobres gemelas, pero creo que asi ya no se portaran mal y evitaran perder su ultimo liston :)

    ResponderEliminar