domingo, 21 de mayo de 2017

Cap 48

Eran las 4 de la mañana, y las Dorm mom apenas habían dormido. Pero para ser estrictas era necesario ser estricta consigo mismos también. Estaban ojerosas y agotadas, y luego de una larga noche de intenso papeleo decidieron dividirse las tareas, Stella se encargaría de Gomez y Ortiz de las demás. Asi el dia comenzó con mucha dificultad para todas.
Pero de la misma forma que era una pesadilla el ingreso al Saint francis para las niñas, también lo era para las Dorm Mom novatas. Eran demasiadas chicas para corregir, y todas querían probar los limites en algún momento. Cuando elegian rincón, les daban un momento de tranquilidad. Sin embargo, hacer que cumplan con su castigo correctamente también era agotador. Las clases, sumamente cansadas. Para dos maestras novatas, era difícil controlar 20 alumnas problemáticas con solo amenazas. En todo el dia habran repartido 100 azotes cada una mientras hacían malabares entre todas sus obligaciones, los chequeos de uniforme, orden, evitar que se burlen y molesten entre ellas, asegurarse de que cumplan sus tareas, se apliquen, encargarse de las alumnas mas problemáticas, y brindar contención a las mas dóciles que extrañaban a sus padres. Intentar que todas se acomoden a lo que seria su vida los próximos 6 años. Y en todo esto, recordar cada castigo dado y hacer un informe minucioso de cada una. Era un momento casi tan estresante para las dorm mom como para las alumnas. Mientras ellas soportaban el estricto régimen, los castigos y las odiosas horas de estudio, las Dorm Mom debían encargarse de que todas ellas se transformen en angelitas para el dia de gala y el inicio de clases. Esto a todas las tenia muy conflictuadas. El primer dia fue intenso por eso, debido a la tenacidad de las Dorm mom en hacer que las chicas se aprendan las reglas de memoria. Mientras que el grupito de Stanford se mostraba angelical, obediente, y no dejaba de ganar puntos, el de violeta era desafiante y constantemente requeria cstigos. Violeta se mostraba absolutamente adolorida y bien castigada. Se comportaba infinitamente mas dócil pero no podia contenter la rabia de pasar por eso. Su cola dolia horrores, y de vez en cuando algún botonon se desabotonaba de su percudido mameluco revelando lo rojas que quedaron sus nalgas. Stella no le permitia hablar ni realizar acciones sin permiso. La seguía constantemente, y la castigaba ante el primer acto obligándola a adoptar pose de castigo para sus azotes. El adolorido trasero de Violeta debía soportar la vara correctiva caer sobre las marcas del cane. Violeta soltaba alaridos y con mucha dificultad cumplia los castigos muerta de bronca. De vez en cuando, Stella permitia descansar la cola de Violeta, pero solamente intercambiando su castigo por otro, acostumbrándola a rezar en el rincón. Y a pesar de esto, Violeta continuo tan rebelde que termino otro dia en mameluco. Por eso, fue especialmente castigada como dicta la norma.
En medio de estos dos opuestos se encontraba Celeste Kint. Ella ni loca era tan rebelde como en la escuela saint francis. Y es que ahí, los castigos son distintos. Habia riesgo de volver con una cola roja del colegio, pero el mayor riesgo eran las aburridas horas de detención o las extenuantes líneas. Ni que decir del bonete de burra que era obligada a usar casi siempre. El nivel de control que tenían sobre ellas era inimaginable y Kint se sentía bastante deprimida. A veces, escuchar los discursos de patricia la motivaban. Otras veces la espantaban. Ver a gomez, la mas rebelde de todas, convertida en la “mascota” de Stella, llevandola a todas partes en mameluco de castigo era realmente impactante. El espiritu de gomez no era tan facil de domar, y sus compañeras que intentaron burlarse de ella por su situacion terminaron mal. A gomez no le importo ser castigada de vuelta por eso. Gomez, apenas se libero de su mameluco, opto por obedecer las reglas y las dorm mom sabiendo que no habia escapatoria.
Celeste cada vez que veia el rojo trasero y muslos de Gomez, azomar por debajo de su jumper apretaba los dientes con espanto y hasta sentia su propia cola arder. Al igual que todas, termino siendo castigada un par de veces. El espanto la hizo escoger rincon siempre. Aunque era humillante tener que estar ahi a la vista de todas.
Gomez fue dócil los primeros días ya que cada vez que era azotada dolia horrores. Pero a medida que los días pasaron, el dolor horrible se fue y resistir castigos se volvió mucho mas fácil. Los castigos de posición… eran tediosos. Pero recibir 20 azotes por tener personalidad no estaba tan mal. A veces eran sobre la falda y casi no dolían. Otras veces la agarraban furiosa y caian sobre sus calzones haciéndola gemir, rebelarse y reiniciar el castigo varias veces. Esa rebeldía hizo que sus admiradoras la imiten y finalmente se establecio un grupito que se deleitaba en probar limites con las monjas.
Para ellas, esto se habia vuelto un gran desafio. La regla estipulaba el uso constante de chequeos y castigos. Stella lo seguía a rajatabla. Pero a Ortiz le generaba sus dudas. Aun asi lo cumplia, aunque era muy difícil. Las chicas mas sensibles elegian rincón, en especial el grupo de Patricia Stanford. Pero las rebeldes, eran azotadas constantemente. Demoraba muchísimo menos que rezar en un rincón. Y hasta suponía cierto orgullo para ellas demostrar que podían resistir bastante sin quejarse, y que no temian a estas odiosas monjas. Violeta Gomez, empeoro sus castigos muchas veces a propósito, solo por fingir estar aburrida mientras la azotaban. Total, eran solo 20 azotes. Esto, forzaba lo peor de las monjas que para poder darle un buen castigo a quienes no temian los azotes, debían utilizar técnicas para forzar que las alumnas pierdan la cuenta y deban volver a empezar. Azotes a falda levantada se hicieron muchísimo mas comunes. La fuerza se desarrollo y la capacidad para leer la efectividad de los castigos también. Los 20 azotes empezaron a caer mas firmemente en el mismo lugar, o en los muslos, obligando a las alumnas a saltar y tomar sus posaderas. Las monjas las obligaban a resetear su posición, volviendo castigos de 20 en 60. Quienes obtenían doble castigo eran quienes peor les pasaban, ya que debían entonces soportar los 40 sin moverse. Y muchas veces, esto se daba en una cola muy adolorida. Finalmente, las alumnas aprendieron a obedecerlas y temerle a los azotes, comportándose mejor.
Y en el medio de esta rivalidad entre monjas severas y alumnas rebeldes se encontraba Celeste Kint. Kint tenia una mucama en su casa, por eso todo este proceso era sumamente difícil para ella. El ingreso al nuevo sistema, acostumbrarse a su nueva vida, todo eso era muy difícil. La tortuosa regla de los 20 azotes por todo, sacaba lo peor de ella. Y su nerviosisimo, hacia que siempre este distraida. Claro, ver a sus compañeras azotadas todo el tiempo y tan fuerte no ayudaba. Como ya estaba de moda entre las rebeldes, ella tambien intento elegir siempre los azotes cuando era su turno, pero era muy difícil y siempre terminaba llorando. Y lo peor fue cuando Stella comenzó a azotarlas con la falda levantada. Uno de los problemas del aumento de severidad era que las alumnas mas sensibles eran quienes mas sufrían los azotes ahora. Para evitar esto, las dorm mom debían dar castigos adecuados a la sensibilidad de ellas. Pero si los daban demasiado débiles las niñas pensarían que tendrían preferencia. Este fue el caso de Ortiz que un dia descubrió a Celeste Kint con los calzones equivocados. Recordando la vergüenza por la que paso Mariela solo la castigo sobre su falda, y trato de no hacer demasiado show al respecto. Aun asi, Violeta la alcanzo a ver y las burlas al respecto comenzaron.
Pero como se dice, mientras el gato no esta… los ratones bailan.
En el escondite secreto, apenas tuvieron tiempo y las 6 en uniforme de ocio, Alice hablo con sus compañeras.
- Chicas, a partir de ahora casi no va a haber mas momentos las 6 juntas. –
- Que vergüenza… me usaron de ejemplo.. – Se quejo Annie
- Te regalaron 100 puntos!!- Protesto su hermana.
- Esas chicas…. Se quieren hacer las malas. Se nota que no conocen a Stella. Espero que no intenten hacerse las graciosas conmigo o… -
- Chicas!!- Exclamo Alice.
- Nos van a descubrir. – Se quejaron al unisono.
- P-Perdon… Escuchen. Nosotras somos las primeras. Tenemos que estar unidas. No tenemos que dejarnos gobernar por esas novatas. ¿si?
Luego de eso, las 6 volvieron a sus vidas diarias. Pero rápidamente notaron que las Dorm Mom prácticamente las ignoraban. Estaban obsecionadas con las nuevas alumnas. Lo que quizá… genero un poco de celos en Annie, en el resto era el paraíso. Normalmente Stella era capaz de castigarlas por no llevar sus botones del cuello abotonados en uniforme de ocio o la chomba dentro de la falda. Ahora sencillamente las ignoraba. Y siempre les daban puntos, las 6 se veian como angelitas en comparación con las nuevas que no dejaban de pagar los errores con azotes en las pompis. Mariela, y las gemelas se divertían observando como todas cometían los mismos errores que ellas cometieron al principio. Demorandose en el rincón, titubeando y recibiendo doble castigo, luchando contra los uniformes, el orden, la limpieza, durmiendo boca abajo con una cola hinchada de tantos reiterados castigos. El tranquilo dormitorio, que de noche tenia a Amy bailando con su walkman como el mayor símbolo de escandalo, ahora tenia a 14 bulliciosas niñas mas que parecían pelearse por el poquísimo espacio. Incluso durante la noche, a veces venia la supervisora y repartia algún castigo. Eran demasiadas para mantenerlas a raya a todas, entre los esfuerzos de las Dorm Mom y las supervisoras de piso. Mariela se canso de ver, a chicas de todas las alturas y colores, llorar mientras la vara correctiva azotaba incesantemente sus traseros. Los azotes rapidos y fuertes se convirtieron en una marca registrada de las Dorm Mom ya que a veces había fila de hasta 5 alumnas que esperaban nerviosamente y en posición una prueba de las llamas del infierno.



1 comentario:

  1. Uffffff, muchas chicas, necesitaran refuerzos, me encanta leerte

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